Ácido Salicílico, ¿enemigo de nuestra piel?
- Redaccion Cultura Vital
- 4 mar 2020
- 2 min de lectura

La piel es el órgano más grande del cuerpo y nuestra barrera protectora ante todo tipo de bacterias, contaminantes, infecciones y más. Es nuestro deber darle un cuidado especial bajo una rutina que además de mantenerla limpia e hidratada, permita darles nutrientes a las capas más profundas de la piel.
Las glándulas sebáceas o sebocitos producen el sebo. El sebo es una mezcla compleja de lípidos, responsables de lubricar y proteger a la piel de factores externos, como la deshidratación. Cuando las glándulas sebáceas trabajan horas extras resulta en piel grasa. Esta condición de la piel se llama seborrea.
Existen diversos tipos de piel; una de las más comunes es la mixta. Esta se denomina así porque es una combinación de dos tipos de piel: normal-seca y grasa. La piel mixta presenta un aspecto brillante y tiende a desarrollar pequeñas impurezas, sobre todo en la llamada zona T (frente, nariz y barbilla), zonas que necesitan atención específica sobre todo con productos astringentes.
Antes de comprar un producto que combata las glándulas sebáceas, debes tener en cuenta qué tipo de piel tienes, así que, si has identificado que tu piel es seca, no es recomendable que utilices líneas de cuidado facial contra espinillas y brotes.
Conforme ha crecido la tendencia por las rutinas de limpieza, se han considerado ingredientes que en primera instancia son benéficas contra las imperfecciones pero que, a la larga, resultan un enemigo latente para la dermis.
Uno de los más populares es el ácido salicílico, el cual, a pesar de que se ha demostrado que ayuda a evitar el desarrollo de espinillas, se han revelado casos en los que algunas pieles reaccionan de manera negativa con el paso del tiempo, dando como resultado enrojecimiento, irritación y manchas difíciles de eliminar.
De hecho, si un paciente se encuentra en algún tratamiento médico, es probable que el ácido salicílico choque con los activos de su medicamento generando una reacción alérgica. Lo más recomendable es evitar productos que contengan este tipo de ingredientes y optar por aquellos cuya base sea 100% natural, libre de parabenos y libres de crueldad animal.
Si tienes acné y has notado que los brotes han aumentado de manera considerable, es recomendable acudir con un dermatólogo especializado que pueda ayudarte a llevar un tratamiento más adecuado para tu piel.



















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