¿Qué causa el dolor lumbar?
- Redaccion Cultura Vital
- 18 dic 2019
- 2 min de lectura

El 85% de la población sufrirá al menos un episodio de lumbalgia en su vida, que es la principal causa de baja laboral en menores de 50 años. Este dolor puede tener múltiples causas -síndrome facetario, espondiloartrosis, estenosis de canal…- y un buen diagnóstico es fundamental para aplicar el tratamiento más adecuado en función del origen del dolor. Pero la cosa no siempre es tan sencilla, ya que un 70-80%% de los casos se consideran de causa inespecífica.
“Muchas veces no podemos identificar la causa clara del dolor y las pruebas que efectuamos tampoco nos ofrecen una justificación clara”, explica Antonio Montes, jefe de sección de la Unidad del Dolor del Hospital del Mar, de Barcelona. “Lo que sucede es que el dolor no guarda una gran relación con la causa física que podemos ver, hay una desproporción”, aclara.
Tampoco existe una relación directa entre dolor lumbar y discapacidad. La lógica lleva a pensar que si alguien soporta mucho dolor en esa zona tendrá más discapacidad, pero hay pacientes con un dolor considerable que apenas aprecian repercusiones en sus quehaceres diarios y al contrario: personas con menor nivel de dolor que experimentan una discapacidad relevante.
La mayoría de los dolores lumbares desaparecen al cabo de un cierto tiempo; el porcentaje restante -que no es despreciable si se tiene en cuenta la gran prevalencia del dolor lumbar- tiende a cronificarse y, tal y como especifica Julio Doménech, profesor de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia, “las alteraciones estructurales en la zona lumbar no predicen qué pacientes van a tener recaídas o una cronificación de su dolor”.
Saber qué personas van a sufrir una cronificación de la lumbalgia es importante porque pueden beneficiarse de un abordaje en el que el tratamiento psicológico cognitivo-conductual juega un papel crucial. Doménech aclara que esto no quiere decir que su dolor sea de causa psicológica, ya que “hay un inicio orgánico, aunque se desconozca cuál es”. Pero sí que existen factores psicosociales que influyen en que se perpetúe. Podrían considerarse moduladores psicológicos del dolor.
Los profesionales creen que la lumbalgia debe contemplarse bajo el prisma de un modelo biopsicosocial en el que, según el especialista del CEU, “cuando vemos a un enfermo no solo estamos viendo alteraciones estructurales, sino también psicológicas y sociales”.
En ese modelo los factores psicológicos agravan la enfermedad o provocan su mejoría si el paciente afronta adecuadamente el dolor y la discapacidad.
Montes señala otros factores que también se ha apreciado que influyen en el riesgo de cronificación: “la edad joven, que se trate de una persona con un componente elevado de ansiedad y que ya sufra dolor crónico por otras causas, como por ejemplo las cefaleas”.
Resultan igual de importantes -o más, según los casos- otras medidas terapéuticas a largo plazo, como la terapia psicológica o el fomento de los buenos hábitos posturales. “Son imprescindibles ya que, junto al tratamiento por parte del médico, se requiere una adaptación del estilo de vida”, remarca el especialista. El quirófano ya no es un destino frecuente de los pacientes con lumbalgia.
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